
Vamos a verte en pelotón, cuando nos aburrimos. Mis amigas y yo, mi hija y yo, mis sobrinas y yo, mi cuñada y yo,.. Y divagamos, de pronto cambiaríamos nuestras casas de cabo a rabo, cambiaríamos el mundo. Y somos expertas donde las haya en tus atajos, en tus rincones, en tus ofertas. No importa que no podamos cambiar la casa, nos conformamos con que alguna de las que vamos cambie algo, aunque sea el gel del cuarto de baño. Una dice que se deja en ti el sueldo, ella no es la única. Los que tenemos más responsabilidades digamos que nos dejamos lo que podría ser un excedente salarial, pero que en realidad es un agujero en la VISA de grandes proporciones.
Y bueno, terminas siendo de la familia, con tu asignación mensual y todo, dejándonos las casas monísimas y ordenadísimas. Y el cuerpo baldado de agujetas de cargar y montar. La nueva generación de cuarentonas hemos cambiado las salas de bingo y el poker duro de nuestras antecesoras, por las compras locas en Ikea y el bricolaje.
Lo reconozco, estoy enganchada. ya pueden ir inventando una terapia, se muy bien que no soy la única.., y ahora que estoy dejando el tabaco, que tiemble mi destornillador eléctrico.
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