Esta mañana me acordaba de hace cuatro años y pico, cuando estaba a punto de dar a luz a la personita que más ama una mujer, pero que más la anula. Pensaba, como ha cambiado mi vida en estos años, me dije, voy a tomar un café, sola, que me esperen en el trabajo, me voy a deleitar. Paré en el bar de la gasolinera y entre al cuarto de baño, olía a caca de mono. Me pase bastante tiempo pensando como un sitio así podia oler como el zoológico, y le di vueltas a mi vida en torno a que jamás antes me había detenido en pensamientos tan livianos. ¿Seriamos realmente descendientes del mono?, ¿somos más o menos inteligentes que ellos?, ¿por qué tengo que entrar a ese sitio después del otro mono?. Ellos no tienen porque. En fin, así divagando y divagando, me incorporo a la vida real.
Pienso; que manera de cambiar, pero no me importa que me aparten de la realidad pensamientos tan simples, y no los que antaño me hicieron casi morir, total, quien se va a morir por esto. Si que tengo más preocupaciones (muchas), pero puedo dedicar algún segundo de mi existencia a divagar, y antes no. Tal vez estoy ganando en libertad de alguna manera. Conozco a alguien que dice que la ignorancia es la llave de la felicidad, yo no lo creo, pero si creo, que si puedes pensar en nimiedades, es que todavía tienes mucho sitio en tu base de datos para hacer muchas cosas más importantes y que no estas totalmente absorbido por la vorágine de la vida.
Así, otro día espero que ese baño huela a flores, y divagar sobre como se han forrado los disfrazadores de olores pestosos en mezclar los mismos y conseguir aún peores resultados. "Rosas zoológicas". Díos mío que poca lógica.
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viernes, junio 16, 2006
caca de mono
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