Llegó por fin el tan esperado encuentro, me dí cuenta de la extraordinaria capacidad que tengo de la idealización en la distancia, tal vez por eso siempre me he enamorado de los hombres que viven en otras ciudades o en otros países. Por eso mis historias siempre han sido más bonitas, porque las paré mi imaginación a base de adornos profundos que solo yo veo, ja.
El plan era maravilloso, cena romántica y confesiones hasta altas horas de la madrugada, buen vino y lo que viniera. Todo fue absolutamente distinto. Me encontré con una persona presa de la paranoia, con una casa que no acogía y con un dueño que más que acoger asustaba, pasó un buen rato diseccionando un trozo de corcho y el filtro de un cigarrillo en busca de micrófonos ocultos. La cena fue un trozo de pan con queso y un botellín de cerveza. Difícilmente me pude tragar el pan, pues por mi cabeza pasaba de todo en esos momentos (no es fácil torear con eso). Se enfado conmigo cien veces, me perdono, pidió perdón y allí empezó a presentarse una vez más, pero más que nunca, como jamás nunca más será, eso lo puedo jurar.
El complot: yo y todo su entorno formábamos parte de un complot, que había cambiado minuciosamente sus páginas de los libros de consulta, falseado frases que él había introducido en su libro, La editorial (y eso es verdad), le había cambiado el titulo, el índice y había retocado su fotografía con un "photoshop" que le quitaba veinte años de encima y unos cuantos kilos. Los cambios cada cinco minutos iban a más, alguien había revelado fotografías que él nunca revelo, le habían cambiado a sus animales de compañía, por otros casi idénticos pero que no respondían a los mismos estímulos. El mundo conspiraba en su contra. Las fotografías aparte de ser reveladas, habían sido retocadas una a una, una prueba consistía en que había por ejemplo un trapo en el suelo y en la siguiente no. Me decía,-ves¿ves que no so iguales?, yo decía,-no claro, son distintas, y él,-ves, ves, si ya me doy cuenta de lo que me estáis haciendo, tu eres de ellos también... Yo buscaba algún tema distinto, para salir de ese callejón (sin saber que cualquier tema sería lo mismo) y surgió el peor- ¿has leído "La sombra del viento"?, apaga y vámonos. Esa era la conspiración más grande, con un escrito que no existe y un corta y pega de ideas básicamente suyas extraídas de un libro anterior (realmente algunas frases son casi exactas), ese libro se había concebido con el único afán de hundirle en la miseria.
La noche fue intensa y muy larga, los acontecimientos se sucedían a la velocidad de la luz. Intente llevar las cosas por donde yo había soñado, y aunque lo conseguí durante un breve espacio (aunque no exactamente como había soñado), enseguida todo volvió a ser como antes. Me quede intentado dormir y escuchaba el ruido del papel rasgado de todos sus libros, incluido uno que era mío (se lo había regalado a una amiga), y otro que era para mí (me lo había regalado él), también se rompieron fotos, se desmontaron marcos, se tomó la firme decisión de no acudir a ningún compromiso profesional. Esa noche él rompió con todo, y yo con él para siempre. Cuando tuve fuerzas para levantarme y darme una ducha, preparé mi petate y me despedí. Me daba mucha pena, pero no sentí rabia, ni odio, ni desamor (aunque evidentemente está, no lo sentí de forma desgarradora), solo quería alejarme de allí, es algo por lo que no se puede luchar.
Todavía recibí un msn que no conteste "Gracias Asun por enseñarme el camino final, eres magnifica , por si no me había enterado me llamo y me dijo básicamente lo mismo- "La sombra del viento", tu me has enseñado el camino, te estoy muy agradecido, ya se lo que tengo que hacer..., al rato volvió a llamar, me pidió una última palabra, la última palabra, yo le dije- "fuerza", me dijo,- no me vale. Yo intente tranquilizarle, le dije que se valorara más, que se quisiera más, que luchara, le dije,-"cuídate", se quedo con esa palabra, me pillo desapercibida, la palabra era,-"Adiós", adiós para siempre. espero que no tome el camino más fácil en estas circunstancias pero claramente mis once años de encuentros y desencuentros, más de los segundos que de los primeros han llegado a su fin definitivo y para mi ha muerto en lo que era para mí, ahora será como para todos los demás un personaje, nada propio, si no ajeno, aunque con todos mis respetos, "no te conozco, ni nadie lo hace, ni siquiera tu".
Las cosas cambian, ya no será siempre, sino nunca, De lo demás la vida se encarga.
|
miércoles, abril 04, 2007
LA SOMBRA DEL VIENTO
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario