jueves, agosto 10, 2006

ADIÓS

Quiero decirte adiós, adiós y gracias por tu gentileza, por ser la alegría de los chiringuitos. Todos queríamos un poco ser como tú, nos parecía que tu filosofía de vida era envidiable. Trabajabas lo justo para vivir, y en lo que te gustaba, la medicina, así ayudabas generosamente a muchisísima gente y estabas pendiente de cualquier detalle de tus pacientes, de tus amigos.
Hoy lloró Cabo de Palos: de rabia, de impotencia, de la pena de perderte, eras un icono del pueblo, un amigo de todos, un sol.
Confíaste en quien no debías y te arrancaron la vida a golpes, con saña, con terror, consternandeo a todos cuantos te conocimos. Fué la crónica de una muerte anunciada, y nadie pudo hacer nada para evitarla, ni tú que la esperaste, con los nervios propios de quien espera un encuentro furtivo.
Adiós amigo, vivirás siempre en el corazón de cuantos tuvimos la suerte de conocerte, de tomar unas cervezas contigo: por las mañanas Mediterráneo, por las tardes Mar Menor, siempre buscando la luz del sol, el ruido apacible del mar, la compañía de los que te apreciaban. Siempre José Luis, siempre...

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